Cómo logré un 173% de rentabilidad en menos de dos años
Introducción: el despertar inversor
A principios de 2023 me encontré ante una pregunta que cada vez se hacen más personas:
¿qué hago con mis ahorros?
La inflación avanzaba, el dinero perdía valor año tras año y dejarlo parado en el banco ya no parecía una opción sensata. Fue entonces cuando despertó mi curiosidad por el mundo de la inversión y por aprender a rentabilizar mi capital.
Primeros pasos: fondos y gestión tradicional
Como muchos inversores principiantes, empecé investigando opciones relativamente conservadoras. Descubrí fondos de inversión y gestores profesionales que ofrecían rentabilidades medias cercanas al 5% anual en los últimos años.
En aquel momento —y aún más hoy— me pareció una alternativa interesante, especialmente porque ningún banco ofrecía algo similar sin asumir riesgos adicionales.
Sin embargo, cuanto más investigaba, más sentía que quería entender qué había detrás de esas rentabilidades y si era posible aspirar a algo más asumiendo un mayor grado de implicación personal.
Formación, análisis y cambio de mentalidad
Continué formándome de manera constante:
- Empecé a seguir a inversores y analistas de referencia
- Aprendí conceptos que hasta entonces me eran completamente ajenos: ciclos de mercado, tendencias, volatilidad, sentimiento inversor y gestión del riesgo
Este proceso fue clave para cambiar mi mentalidad. Entendí que invertir no es solo comprar y vender activos, sino comprender el contexto del mercado y, sobre todo, entenderse a uno mismo.
Gestionar mi propio capital: riesgo y responsabilidad
Con el conocimiento adquirido, decidí dar el paso y gestionar mi dinero por cuenta propia, sin intermediarios y asumiendo plenamente los riesgos.
Era consciente de que este camino exige algo fundamental: estómago.
Los mercados son volátiles y no todo el mundo está preparado para ver cómo su cartera puede caer más de un 5% en un solo día. Para soportar esas situaciones es imprescindible:
- Entender el ciclo del mercado en el que te encuentras
- Saber diferenciar una caída puntual de un cambio de tendencia
- Ver ciertas correcciones como oportunidades de compra y no como señales de pánico
Del mismo modo, también es crucial reconocer los picos de mercado, saber cuándo tomar beneficios y cuándo rotar hacia activos con mayor potencial.
Psicología del inversor: emociones, FOMO y FUD
Uno de los mayores aprendizajes ha sido comprender que los mercados están profundamente influenciados por las emociones colectivas.
El miedo (FUD - Fear, Uncertainty and Doubt) y la euforia desmedida (FOMO - Fear Of Missing Out) pueden llevar a decisiones impulsivas que, en la mayoría de los casos, terminan siendo perjudiciales.
Con el tiempo he aprendido a:
- Controlar mis emociones
- No sobreapalancarme en busca de mayores ganancias
- Priorizar siempre la gestión del riesgo frente al beneficio rápido
Resultados: 173% de rentabilidad en menos de dos años
Entre abril de 2024 y enero de 2026, mi cartera ha alcanzado un incremento del 173% sobre el capital invertido.
A día de hoy, y con poco menos de dos años desde la apertura de mi cartera, considero que es un logro muy significativo, especialmente teniendo en cuenta mi nivel de experiencia.
Este resultado no es fruto de la suerte, sino de una combinación de:
- Formación constante
- Disciplina
- Gestión del riesgo
- Comprensión del contexto del mercado
Esto solo acaba de empezar
Sigo aprendiendo cada día de quienes considero los mejores en el mundo de la inversión. El mercado es un entorno en constante evolución y mantenerse humilde, curioso y disciplinado es clave para seguir creciendo.
Este camino me ha demostrado que invertir es tanto un viaje financiero como personal, y que la mejora continua es la verdadera ventaja competitiva a largo plazo.
📈 Evolución de la cartera
📸 Gráfica de evolución de la cartera
Nota: Este artículo refleja mi experiencia personal y no constituye una recomendación de inversión.