La experiencia de grabar un video profesional para mi proyecto de fin de máster
Ayer finalicé Angotest, mi proyecto de fin de máster en Desarrollo Web Full Stack. Se trata de una plataforma digital de evaluación y tests en línea diseñada tanto para estudiantes como para profesionales. La experiencia de desarrollarla fue enriquecedora y desafiante, pero el proceso no terminó con la entrega del código y la documentación. La academia me exigía, además, un video de no más de 5 minutos que explicara gran parte de las funcionalidades de la aplicación, así como el problema que resuelve.
Nunca antes había realizado un video con estas características. Ni siquiera me había grabado a mí mismo desde mi setup exponiendo algo técnicamente complejo. Era un reto al que no me quedaba otra que enfrentarme, pero para mí esto no suponía un problema en sí mismo: ya había superado desafíos mucho mayores, como el propio desarrollo de Angotest. El verdadero obstáculo era grabarme exponiendo con claridad y sin titubeos un contenido técnicamente denso, de modo que el tribunal pudiera comprender perfectamente cada punto, y todo ello en menos de cinco minutos, cumpliendo con los requisitos exigidos:
- Mostrar brevemente el problema o contexto.
- Realizar una demostración funcional de la herramienta.
- Mencionar las tecnologías utilizadas.
- Incluir un ejemplo del uso de Angular (mi frontend) para obtener o mostrar datos desde el backend.
La estrategia: grabar por escenas y preparar el discurso
Lo primero que pensé es que hacer un video de un tirón y que resultara lo suficientemente claro llevaría una infinidad de tiempo. Además, quería que el video estuviera a la altura de la aplicación. Dándole vueltas, se me ocurrió que la mejor manera de abordarlo era dividirlo en escenas o partes. Así, si fallaba en algún punto, no tendría que repetir el video entero, sino únicamente la escena en cuestión. Luego, uniría todas las tomas en un solo archivo.
Para las escenas en las que solo se ven capturas de la aplicación o diagramas, opté por grabar mi voz en off. Previamente redacté un guion claro y conciso para cada una de esas partes, leyéndolo después con naturalidad. De este modo, evitaba titubeos, cortes o repeticiones, y el resultado era mucho más fluido. Luego, solo tenía que solapar ese audio con la imagen correspondiente en la línea de tiempo.
En las escenas en las que aparezco yo en pantalla, el proceso fue distinto. Me aprendí el discurso de memoria y ensayé varias veces hasta lograr que la exposición fuera natural y segura. Grababa la toma tantas veces como fuera necesario hasta que tanto mi imagen como mis palabras transmitieran la idea con claridad.
Elección de la herramienta de edición y el equipo
Nunca antes había usado plataformas online de edición de video, pero con la ayuda de internet y la IA enseguida obtuve varias recomendaciones. Sin embargo, ninguna me convencía del todo. Fue entonces cuando recordé que Canva, una herramienta que ya había utilizado para edición de textos e imágenes, también incorpora un editor de video. Decidí indagar en esa parte y descubrí que podía conseguir el video que esperaba sin gastar nada, utilizando las funcionalidades gratuitas. Al principio me costó un poco hacerme con la interfaz, pero una vez que le cogí el punto, el resto fue rápido.
En cuanto al equipo, al ser mi primera incursión en el mundo del video, no disponía de una cámara profesional. Para grabar las tomas en las que aparezco, utilicé mi teléfono móvil, que ofrecía una calidad más que aceptable. Para la captura de pantalla y la grabación de las demostraciones de la aplicación, empleé OBS Studio, una herramienta gratuita y muy versátil que me permitió registrar la interfaz con total nitidez. Para el audio, recurrí a un micrófono económico que compré en AliExpress hace unos años, que en su día me sirvió para practicar mi pronunciación en inglés. Las voces en off las grabé por separado usando la grabadora de sonido de Windows. A pesar del equipo modesto, el resultado fue más que satisfactorio y me permitió obtener un sonido claro tanto en la voz en off como en las tomas con imagen.
El perfeccionismo como aliado
Realmente, lo que más tiempo me llevó no fue elaborar las escenas para cumplir con los requisitos, sino perfeccionarlas: ajustar en múltiples ocasiones la sincronización del audio con las imágenes, grabarme una y otra vez hasta lograr transmitir el mensaje lo suficientemente claro, corregir pequeños detalles de iluminación, e incluir efectos de transición que hicieran el resultado más armonioso y profesional. Es cierto que podría haberlo terminado en la mitad del tiempo si no fuera tan perfeccionista, pero creo que el objetivo lo merecía. Además, esta experiencia me ha abierto una nueva puerta: ahora puedo grabar videos de cada una de las apps que desarrolle, o explicar partes concretas que lo merezcan.
El video final, que puedes ver aquí, resume en menos de 5 minutos todo lo que el tribunal necesitaba evaluar:
👉 Ver video de Angotest en YouTube
Reflexión final
Grabar y editar este video ha sido un aprendizaje tan valioso como el propio desarrollo de Angotest. Me ha enseñado a comunicar de forma efectiva, a organizar el contenido en bloques lógicos, a preparar guiones y a utilizar herramientas de edición que hasta ahora desconocía. También me ha demostrado que no se necesita un equipo caro para lograr un resultado profesional; con creatividad y dedicación, un móvil y un micrófono básico pueden ser suficientes.